martes, 2 de diciembre de 2008

La Contradiccion Fundamental

La  Contradicción Fundamental en la Argentina

 

INTRODUCCIÓN

En los albores de nuestra Patria, José de San Martín daba la libertad a medio continente ante la CAUSA DEL GENERO HUMANO.

A fines del siglo XIX, otro prohombre americano, Leandro Nicéforo Alem fundador de la Unión Cívica Radical, definía el accionar del movimiento que nacía diciendo: NUESTRA LUCHA ES POR LA CAUSA DE LOS DESPOSEÍDOS.

Con esta bandera fue encabezada la lucha contra el UNICATO que tuvo su expresión más relevante en la REVOLUCION DEL PARQUE el 26 de Julio de 1890, a raíz de la cual posteriormente cae el gobierno de Juárez Celman. Esta lucha continuó en la búsqueda del SUFRAGIO UNIVERSAL Y SECRETO generando las REVOLUCIONES DE 1893 Y 1905.

La Unión Cívica Radical, ya liderada por Hipólito Yrigoyen proclama ante el mundo LA CAUSA de la democracia gobernando la Argentina, LA CAUSA del pueblo gobernándose a si mismo, LA CAUSA CONTRA EL REGIMEN FALAZ Y DESCREÍDO.

A través del análisis de nuestra historia vemos que siempre existió el mismo enfrentamiento en el seno de la sociedad Argentina.

Yrigoyen convoco al pueblo a luchar contra las minorías defensoras del privilegio y nuevamente fue levantada la bandera de LA CAUSA CONTRA EL REGIMEN.

En la actualidad el problema fundamental de Argentina sigue siendo el mismo. Las minorías defensoras del privilegio dispuestas a todo con tal de mantener sus prerrogativas, enfrentadas a la mayoría del PUEBLO ARGENTINO.

Es decir, la causa frente al régimen, la democracia o la dictadura militar, justicia social o minorías privilegiadas, liberación o dependencia, pueblo o antipueblo. Esta es la Contradicción Fundamental en la Republica Argentina de nuestros días.

 

Junta Coordinadora Nacional

 

JUVENTUD RADICAL

 

Republica Argentina, Junio de 1983.

 

 

1- Concepto

 

Damos el nombre de contradicción fundamental al enfrentamiento principal de sectores sociales en una sociedad determinada, que por su importancia trasciende el marco de los demás enfrentamiento sectoriales que existen los cuales adquieren un carácter secundario y proyecta sus consecuencias hacia todos los sectores de esa sociedad. En toda sociedad hay gran número de conflictos, tensiones y luchas de todo tipo: de orden económico, cultural, político, religioso, racial, etc.; la verificación y determinación de cual es el conflicto o contradicción fundamental es la guía más adecuada para saber hacia donde debemos orientar nuestra política. Saber determinar la contradicción principal, sus características, su dimensión y sus componentes sociales, así como saber elaborar su solución es el paso fundamental para el análisis de una sociedad y para el desarrollo de una actividad política correcta.

 

La contradicción fundamental se expresa de diversas formas y en diversos planos. Un problema que traba el desarrollo nacional e impide la realización de un país el nuestro, por ejemplo- abarca un complejo de situaciones en todos los ordenes, inseparables los unos y los otros, de ahí que en nuestro análisis no debemos esquematizar nuestra visión para reducirla a un solo sector de la realidad- el político, por ejemplo- sino que debemos estudiar el problema principal en su totalidad, sus matices y grupos sociales integrantes, la forma en que actúan y se relacionan entre si, para encontrar la solución mas adecuada a la contradicción fundamental, superarla y pasar a un estadio mas elevado del desarrollo social, seguramente con otra contradicción principal y otros problemas. Todo debe ser motivo de un análisis objetivo y desapasionado: la actuación de las clases sociales, de los grupos de poder, de los factores de presión, de las organizaciones populares y antipopulares, de las instituciones armadas, etc.


2- La Contradicción Fundamental en la Argentina actual.

 Luego de analizar objetivamente la historia Argentina, el funcionamiento de nuestra economía, de nuestra política y de nuestra cultura, los jóvenes radicales hemos coincidido en que la contradicción fundamental en nuestro país es de carácter nacional es decir que, lejos de parcializar la zona de conflicto, este se extiende a todos los ámbitos de la vida nacional, o sea que nuestro problema principal no tiene como determinante el conflicto por la distribución del ingreso entre trabajadores y empresarios, ni pasa por enfrentamientos raciales o religiosos, ni por la lucha entre un partido político con otro en los procesos electorales. La contradicción fundamental que sufre la Argentina es la que enfrenta a toda la Nación con los intereses de todo orden que quieren destruirla.

 

Los protagonistas de esta contradicción son: el Pueblo Argentino por un lado y el complejo antinacional oligárquico-monopólico-imperialista por el otro.

 

La Nación necesita independencia para lograr su realización y la felicidad de su pueblo. El complejo antinacional necesita, por lo contrario, un país debilitado para hacer buenos negocios y para ello se da una tarea de debilitamiento de la Nación, en todos los órdenes: económico, político, cultural, moral.

 

Son dos campos sociales, dos polos económicos, políticos e históricamente irreconciliables, a los que también denominamos Pueblo y antipueblo. Son irreconciliables porque sus intereses son correlativamente divergentes, es decir que el beneficio de uno lleva implícito el daño a los intereses del otro y la evolución del proceso social y económico conduce inexorablemente a una acentuación de esta contradicción fundamental que se hace cada vez mas tensa y solo se resolverá con la Destrucción Integral de uno de sus polos y el Triunfo del otro.

 

Este carácter irreconciliable entre los intereses del pueblo Argentino y los de sus enemigos se ira comprendiendo y profundizando a medida que se avance en el estudio de las contradicciones y de las luchas concretas del pueblo por sus reivindicaciones, contra el antipueblo, y la naturaleza esencialmente diferente de los componentes de ambos campos.


3- Componentes sociales de los dos términos de la Contradicción Fundamental.

 

Al definir a la contradicción fundamental en la Argentina como una contradicción de características Nacionales, lo hacemos para comprender la complejidad de su estructura, de su dinámica interna y de sus expresiones. Con esto queremos decir que el problema Argentino tiene riqueza en matices mucho más grande que si la lucha principal fuera entre trabajadores y empresarios, por ejemplo, como lo es en algunas sociedades mas desarrolladas.

 

Componen el campo del Pueblo, la clase trabajadora urbana y rural, las clases medias (pequeña y mediana burguesía comercial, industrial y rural), los profesionales, la intelectualidad progresista y el movimiento estudiantil. Cualitativamente abarca más del 95 % de la población y de su trabajo sale la producción Nacional.

 

Componen el campo del antipueblo, los grupos económicos y empresariales vinculados al imperialismo norteamericano, ingles, europeo y multinacional, la oligarquía terrateniente, los monopolios exportadores e importadores y de la intermediación, y la oligarquía financiera. Cuantitativamente conforma el 5 % de la población y posee en sus manos la inmensa mayoría del poder económico y de la producción Argentina. Históricamente ha tenido el manejo de los resortes económicos y culturales claves y es el gran responsable del atraso del país, por haber utilizado siempre el trabajo del Pueblo Argentino en función de sus intereses parasitarios.

 

Párrafo aparte merecen las Fuerzas Armadas y la Iglesia. Si bien creemos en la necesidad de que la Nación tenga sus F.F.A.A., las actuales no tienen nada que ver con las que el país necesita; pues se han convertido en un ejercito de ocupación de su propio territorio, para posibilitar así que los personeros del imperialismo apliquen las políticas que les dictan sus patrones desde los centros del poder mundial (Vg.: gestiones de Pinedo, Alzogaray, Krieger Vasena, Martínez de Hoz). Argentina necesita F.F.A.A. modernas, eficaces, profesionales sin servicio militar obligatorio y firmemente consustanciadas con la Nación. Las escuelas militares deben formar hombres de la talla del Gral. San Martín y del Gral. Mosconi; Uriburus, Videlas y Cia. deben ser parte de la historia negra Argentina que debemos enseñar a las nuevas generaciones para que jamás se vuelva a repetir las circunstancias que posibilitaron que estos nefastos personajes junto a los ministros de economía antes nombrados vuelvan a dirigir los destinos de la Argentina, en beneficio de los intereses del imperialismo de turno y sus circunstanciales personeros.

 

La Iglesia Católica a través de la doctrina social y luego de las Conferencias del Episcopado Latinoamericano de Medellín y Puebla, se ha preocupado profundamente por el hombre que sufre situaciones de pobreza y relaciones de injusticia..., pero lamentablemente la estructura formal de la Iglesia Católica Apostólica Romana de nuestro país no ha participado con énfasis en la lucha por la democracia y la igualdad de los pueblos de nuestra América pobre, como lo han hecho Iglesias de países hermanos.

 

4- Forma de acción política del antipueblo.

 

El campo del antipueblo caracteriza su accionar a través de los distintos sectores que lo conforman. Los grupos económicos y empresarios vinculados al imperialismo utilizan la política imperialista mundial de cuyo sistema la Argentina forma parte. En ese sentido, el imperialismo intenta determinados roles para los distintos sistemas económicos nacionales que domina o trata de dominar; normalmente, este rol es el servir de válvula de escape a las superproducciones y excesos industriales de los países centrales, no solo de bienes de consumo sino de bienes de capital y maquinas herramientas. La dependencia de países neocoloniales, en síntesis, es indispensable para la existencia del imperialismo ya que de no existir estos sistemas escapes, las crisis económicas se producirán dentro de los límites nacionales de los países centrales.

 

A los grupos imperialista les interesa actuando en consecuencia- convertir a las economías de los pueblos que sojuzgan en apéndices del sistema imperialista, aunque esto provoque el estancamiento y el atraso de los países dependientes.

En algunos casos empujan inteligentemente una falsa política de desarrollo que posea bases económicas en los países dependientes, sino que este caracterizada por la subordinación tecnológica que mantiene a través de sus equipos industriales excedentes y en desuso que son vendidos a los países coloniales como ayuda para ese desarrollo. Por supuesto que esta ayuda nunca esta dirigida a las verdaderas causas del atraso, ni a sentar las bases de un sistema económico Nacional Autónomo, autosostenido e independiente, asentado sobre el desarrollo de las industrias básicas: industria pesada, de bienes de capital y de maquinas-herramientas. Por el contrario, las característica de la ayuda es el interés del imperialismo al que no le importa ni tiene en cuenta las necesidades locales, sino sus motivaciones empresarias monopólicos.

 

Por su parte, los sectores entreguistas de la burguesía desarrollan una acción política imperialista sumamente peligrosa por la sutileza y aparente razonabilidad y además, por la imagen de modernista y transformadora de que suele disfrazarse. Es consecuentemente abrazada por empresarios con vocación de entrega que luego se transforman en gerentes de monopolios extranjeros o burguesía gerencia y esconden esta naturaleza esencialmente antinacional por un leguaje aparentemente antiimperialista destinado a confundir a las clases populares. Así, por ejemplo, hablan de romper la estructura agro-exportadora, de tecnificar el agro, de racionalizar los servicios públicos y de transformar la estructura agrícola-ganadera y pastoril de nuestra economía por una estructura industrial moderna.

 

Pero lo cierto es que esa vocación de desarrollo es en aquellas áreas industriales en las que tienen excedentes de equipos industriales los países centrales. Que la tecnificación del agro debe encararse sin preocuparse de la transformación del régimen de tenencia de la tierra, o sea sin realizar la reforma agraria. Que el desarrollo Argentino debe basarse en el capital extranjero ya que da por supuesta la aberración de sostener que el ahorro Nacional no alcanza para financiar el desarrollo. Sostiene que la única dependencia nacional se produce por la estructura fundamentalmente agropecuaria de la economía, confundiendo deliberada e intencionalmente los términos para después sostener que el remedio consiste en dar a la economía un desarrollo industrial, cualquier desarrollo industrial, cuando la verdad es que con un desarrollo industrial dependiente, los vínculos de dominación imperial son aun mas fuertes que con un desarrollo agropecuario dependiente, ya que a la denominación clásica se une la tecnología: el país queda atado para la renovación de equipos, repuestos, financiación, etc., al imperialismo.

 

En síntesis, este esquema pretende cambiar el contenido económico Nacional, de agropecuario que no es tal pues existe un grado de desarrollo capitalista deformado en industrial, pero sin alterar los términos de las dependencia, e incluso agravándolos.

 

La política imperialista no solo encuentra sus defensores en los sectores entreguistas de la burguesía, sino que también es defendida por la oligarquía terrateniente- clase social que ocupa el decanato en política antinacional y por el liberalismo.

 

Tradicional aliada del imperialismo ingles, la oligarquía terrateniente defiende el libre empresismo como doctrina económica para favorecer de esta manera la colocación de sus carnes y cueros, y coincidiendo objetivamente con los intereses imperialista. Afianza sus lazos con los monopolios exportadores e importadores, con los intereses de la intermediación y con los capitales frigoríficos ingleses, regulando y deformando el desarrollo económico Argentino.

 

La oligarquía no es, normalmente, desarrollista. Le interesa mantener sus privilegios como clase social y su ideología es la del más crudo liberalismo, libre aduanista y antiestatista. Sus intereses se centran en la propiedad latifundista de la tierra y aprovecha rentas parasitarias a través de las formas semifeudales de la aparcería, la mediería y el arrendamiento. Esto no le impide haber desarrollado algunas formas capitalistas de explotación agraria, pero siempre sobre la base de la propiedad latifundista.

 

Su idea como clase es una sociedad con poca población humana y mucha población vacuna- un habitante cada cuatro vacas como alguna vez dijo Faustino Fano, ex presidente de la Sociedad Rural Argentina- y sus concepciones son, sin lugar a dudas, sumamente retrogradas desde el punto de vista económico.

 

El vínculo tradicional de la oligarquía latifundista con el imperialismo se manifiesta por ejemplo a través de los monopolios exportadores e importadores. Bunge & Born, Dreyfus, etc., son el lazo económico que completa el circuito antinacional, teniendo en sus manos la comercialización de la gran mayoría de la producción agropecuaria Argentina. Los beneficios de comercio exterior, así, no pasan a financiar el desarrollo independiente del país; todo lo contrario, a través de la banca privada extranjera o pseudonacional, pasa a financiar la radicación de empresas multinacionales que luego giran libremente al exterior sus dividendos, royalties, derechos de marca y fabricación, etc., fortaleciendo de esta manera la dependencia.

 

Respecto de la oligarquía financiera, esta instrumenta su acción política en los países de economía capitalista dependiente como el nuestro, en base a las líneas directrices que a nivel mundial son trazadas por los grandes centros del poder financiero internacional.

A fines de colocar en las áreas claves del gobierno a funcionarios vinculados con sus intereses, aquellos centros de poder digitan y respaldan la irrupción de regímenes totalitarios, generalmente encabezados por sectores comprometidos de las F.F.A.A., que desde 1930 han actuado de esta manera sistemáticamente.

 

A partir de ello, su labor consiste en lanzar determinados paquetes de medidas cambiarias, arancelarias, impositivas y crediticias ordenadas desde el exterior, que desalienten la producción Nacional y favorezcan el establecimiento y enriquecimiento del mayor numero posible de sucursales multinacionales y seudonacionales de aquellos grandes grupos financieros, sin ofrecer trabas para que sus enormes utilidades puedan ser giradas libre y fácilmente hacia sus oficinas centrales.

 

Dado que los gerentes y directores de estos grupos financieros son a su vez funcionarios del gobierno, por medio de estas medidas como por ejemplo el manejo de las tasas de interés, la subvaluación arbitraria y artificial de las divisas, los porcentajes arancelarios de la exportación y la importación, y la política fiscal-, se opera un evidente transferencia de la riqueza Nacional basada en la producción, hacia los factores de la especulación financiera, ya que el dinero que ellos manejan, elemento de por si improductivo, se ha transformado en el eje del sistema económico.

 

Así se produce el deterioro del aparato productivo agropecuario e industrial, el desmantelamiento de las economías regionales, la caída del salario y la desocupación de las clases trabajadoras, etc., con lo cual se frenan todas las posibilidades de desarrollo del país dependiente.

 

Por otra parte este tipo de acción política debe estar necesariamente apoyado en el crecimiento desmedido de la dominación militar sobre la sociedad civil, con el correlativo incremento de los gastos de seguridad y la confiscación de las libertades publicas y las garantías individuales por medio de un complejo aparato represivo que le asegure el desmantelamiento de todas las organizaciones políticas y sociales que a través de la participación popular puedan oponer alguna resistencia en defensa del interés general, la represión física e ideológica, la esterilización masiva de la creatividad popular, la colonización, el manejo de la información, etc., para evitar todo foco de oposición al sistema, al cual termina por destruir por completo el aparato productivo de la Nación y lo que es mas grave, modifica su estructura social en función de lograr que una ínfima minoría o elite intelectual que mantiene la posibilidad de acceder a la cultura, con el poder económico y orientación castrense, gobierne a todo un pueblo económicamente empobrecido y culturalmente adormecido.

 

Los intereses del antipueblo tienden pues, necesariamente, a desconocer las necesidades de las grandes mayorías populares. El resultado de la política del antipueblo en el poder, defendiendo sus mezquinos intereses, produce resultados negativos en todos los sectores del campo popular.

 

En la clase trabajadora, cuyos salarios son congelados o mínimamente aumentados por la política imperialista; cuyas fuentes de trabajo son cerradas o racionalizadas, sin crearse otras nuevas, cuyos sindicatos son intervenidos si protestan: cuyas conquistas sociales son barridas y negadas y cuyo índice de desocupación aumenta cada día más.

 

En los empleados públicos, objeto de irracionales prescindibilidades llevadas periódicamente adelante con el pretexto de reducir los gastos del Estado, que se elevan a suma siderales, no por los sueldos abonados a los empleados, sino por los derroches armamentistas y el servicio de la deuda externa contraída con los gobiernos antipopulares.

 

En los jubilados y pensionados, cuyas cajas son intervenidas y saqueadas. En los técnicos obligados a emigrar por el estancamiento del país. En los profesionales afectados por la situación general de iliquidez; en los artistas y escritores, censurados y sometidos culturalmente por el oscurantismo represivo.

 

En el empresario Nacional no conciliador, perjudicado por la introducción sin freno de mercaderías extranjeras producidas en masa y bajo costos, y perjudicado también por la política crediticia destinada a financiar la radicación de fuertes empresa extranjeras alas que se les brinda toda protección oficial. Esto a llevado en muchos casos a la transferencia directa de auténticas empresas Argentinas al capital imperialista favorecido por la subvaluación de nuestro signo monetario.

 

En las clases medias, afectadas por la dramática situación económica y el receso e inmovilidad económicas producidos por políticas antipopulares, además de estar presionadas por medidas accesorias de distinta índole (leyes de arrendamiento, limitación del crédito, etc.) y por la fuerte presión impositiva.

 

Y finalmente respecto del accionar del imperialismo, debemos decir que cuando sus intereses directos corren algún grado de peligro, no dudan de participar activamente en derrocamiento de gobiernos democráticos ni en invadir militarmente otros países. La historia del mundo es rica en ejemplos, pero particularmente la de América Latina, que desde la Política del Garrote norteamericana hasta Malvinas nos demuestra que no vaciló ni vacilará jamás en usar todos los recursos a su alcance para defender sus privilegios.

 

5- Expresión de la contradicción fundamental desde 1976.

 

Además de ser un realidad compleja, la contradicción fundamental en la Argentina es enormemente grave porque pone en cuestión la propia existencia de la Nación. Si hay algo que enseñó descarnadamente el proceso iniciado en Marzo de 1976 es que el sector antinacional de la contradicción principal en la Argentina no tiene escrúpulos en la propia destrucción de la Nación Argentina si ello es necesario para perpetuar su dominio y acrecentar su poder económico.

 

Esto quiere decir que no se trata de una simple pugna por diferentes orientaciones económicas, como si fuera una inocente discusión ideológica. Por el contrario, la ofensiva antinacional iniciada en 1976 fue una colosal arremetida en todos los planos. El objetivo de destruir a la Nación se dio en la economía, es cierto, pero también en la política, en la educación, en la salud, en la cultura. Y así como se logró desmantelar el aparato económico y productivo, también se hizo lo propio con el aparato político, con la organización gremial y empresaria, con la cultura Nacional y con la salud del Pueblo. Y hasta con la conformación mental, con el alma Nacional a la que se intentó vaciar del contenido tradicional, humanista, solidario y fraterno para hacerla competitiva, individualista, egoísta, inhumana. Todo lo que conforma una Nación, lo que hace una entidad diferente, que posibilita la realización de su pueblo, fue objeto de ataque despiadado. Hasta la historia que también se negó y distorsionó.

 

Por eso se prohibió la actividad política y estudiantil, desmantelando la estructura política del pueblo. Por eso se prohibió la actividad gremial de los obreros y empresarios Nacionales, impidiendo la defensa de los intereses legítimos del sector. Por eso se amordazó la comunicación social y por eso se ahogó la cultura, con la censura y la represión ideológica. Y por eso se pasaron a retiro decenas de cuadros de las fuerzas armadas que no coincidían con los Objetivos del Proceso llevando así a la práctica el totalitarismo más absoluto que conozca la historia Nacional. Detenidos sin proceso, desaparecidos, miles de compatriotas asesinados, centenares de miles de exiliados y un pueblo atontado, no son consecuencias no queridas: son un objetivo fríamente perseguido.

 

La doctrina monetarista de la Escuela de Chicago fue el andamiaje ideológico-económico, con el instrumento de la peste financiera; la doctrina de la Seguridad Nacional delineada por el Pentágono, fue el andamiaje ideológico-político; la doctrina del Eficientísmo y de la Subsidiariedad del Estado fue el argumento para destrozar la salud y la educación públicas. Todo en el marco de una negación del derecho de libre discusión, de polémica pública, de cuestionamiento libre a las medidas de gobierno, en síntesis, de negación del funcionamiento democrático que, en sí, es una trinchera contra todos los intentos antinacionales y antipopulares.

 

Cada aspecto de la realidad que analicemos nos muestra una expresión de la contradicción fundamental. En cada episodio de la realidad cotidiana vemos la proyección de ésta opción que enfrenta a la nación con sus enemigos, desde una decisión económica que aumenta las tasas de interés con el argumento anticientífico y caprichoso que deben acompañar a la inflación, hasta una cultural que fomenta determinado tipo de música comercial extranjera.


6- La estrategia del antipueblo.

 

El perder de vista la cuestión principal posibilitó que los radicales ayudaran a la oligarquía en el golpe del 55 y que los peronistas al golpe del 66. Ambos, por encima de sus justificativos parciales, actuaron sin comprender el tenor de la contradicción principal del país. Pero lo que es más grave, permitieron que a raíz de La historia nos demuestra, además, que la estrategia del complejo antinacional ha sido la de impulsar sistemáticamente la división artificial de las mayorías nacionales, las cuales, mas allá de sus diferencias parciales, están unidas por su contradicción básica e irreconciliable con el antipueblo. Así, el complejo antinacional a tendido a que los distintos sectores nacionales se enfrenten entre sí por problemas secundarios, perdiendo de vista el problema o la contradicción principal. Esto ha llevado a un debilitamiento de la cohesión solidaria entre los componentes de la Nación, lo que ha provocado que, por un lado, nuestro país no haya podido empezar un camino libre de crecimiento y prosperidad y por el otro que nuestros diversos sectores nacionales hayan hecho crecer tanto sus enfrentamientos parciales que han perdido de vista, históricamente, cual es el problema principal, dando erróneamente a los enfrentamiento internos el carácter de fundamentales.

 

Estas dos consecuencias son a su vez causas, porque a raíz de ellas se agrava el problema principal de nación- antinación. Ello pasa porque ante la falta de claridad de comprensión del problema fundamental del país por parte de sus sectores más importantes, esta desorientación y división artificial es aprovechada por importantes intereses económicos y políticos para avanzar de su situación de dominio y perpetuar la dependencia y desintegración Nacional.

 

La lucha que por años protagonizaron peronistas y radicales, por ejemplo, con tener sus justificativos parciales (contradicción secundaria), perdió de vista que por sobre ella debía existir una coincidencia fundamental entre ambos en cuanto a las pautas fundamentales del país que necesitamos. Esta afirmación no implica distribuir culpas sino hacer experiencia histórica, comprendiendo los errores que el campo popular cometió al antagonizar sus enfrentamientos intestinos. Ello dividió fuertemente al pueblo, a sus conducciones políticas, a sus clases sociales, y permitió que sobre ésta división cabalgaran quienes tenían intereses contrapuestos a los intereses de la mayoría de los Argentinos representados por el peronismo y el radicalismo. Estas actitudes equivocadas, se ahondaran la división en el seno del Pueblo, debilitando la fuerza de la Nación para defenderse de sus verdaderos enemigos.

 

7- Planteo básico de la estrategia del campo popular.

 

Por lo tanto, si el enemigo de la Nación ha intentado sistemáticamente imponer su máxima dividir para reinar, nuestra respuesta debe ser la unificación de las fuerzas que componen el campo popular, para realizar la Liberación Nacional, pues a la gigantesca y poderosa alianza del antipueblo, sólo se la podrá derrotar y vencer con una alianza social más poderosa e invencible: la que inexorablemente tomará el Pueblo Argentino.

 

Si bien tanto el campo popular como el antipueblo canalizan sus diversas formas de acción política por medio de sus expresiones partidarias, debemos comprender con claridad que no existe un partido o movimiento que represente a la totalidad del pueblo, ni movimiento, partido o expresión de cualquier tipo que represente la totalidad del antipueblo.

 

Asimismo, la vida política, tanto del pueblo como del antipueblo, no se reduce a sus expresiones partidarias. Así el pueblo expresa sus intereses políticamente también a través de sindicatos obreros, huelgas, movilizaciones, colegios profesionales, movimiento estudiantil, movimientos agrarios, organizaciones del empresariado Argentino no comprometido con la penetración imperialista y organizaciones de la intelectualidad progresista.

 

El antipueblo, a u vez, se expresa a través de equipos ideológicos que integran sus diferentes organizaciones, las organizaciones del empresariado entreguista y antinacional, de las organizaciones latifundistas de la oligarquía (Sociedad Rural) y de la gran prensa, y otros factores de poder.

 

Esto nos indica que no se debe esquematizar el análisis hasta concebir a la sociedad argentina en un maniqueísmo sin matices. Todo lo contrario, la sociedad tiene una riqueza dialéctica en expresiones parciales de la clase, en contradicciones secundarias, en circunstancias políticas supraestructurales y en innumerable motivaciones de orden cultural, moral, efectivo, ideológico, religioso y político que a veces desfiguran la clara visualización de la Contradicción Fundamental en una confusión que asiduamente es empujada por el antipueblo a través de los medios de comunicación masivos, domina, creando imágenes falsas, dando noticias distorsionadas o falseadas, etc.; a fin de fracturar el campo del pueblo enfrentando a las clases sociales objetivamente aliadas (por ejemplo, trabajadores y clases medias) parar trasladar el eje de discusión política ficticiamente de la verdadera opción Pueblo-antipueblo, a falsas opciones sobre las que perdura su dominación.

 

Por ello es indispensable identificar con una claridad absoluta cual es nuestro enemigo. No se trata aquí de una lucha contra fantasmas. Por el contrario, hay sectores perfectamente identificados, hay intereses y hay grupos sociales cuya existencia como tales es incompatible con la Nación. No asumir esta realidad significaría un error tan grave como peleamos por problemas secundarios.

 

Es así que el objetivo fundamental de nuestra estrategia debe ser unificar a todas las fuerzas que componen el campo popular en la sociedad argentina, radicales, peronistas, socialistas, trabajadores, empresarios, clases medias, hombres de campo, artistas, intelectuales, docentes, amas de casa, unidos también con aquellos militares que honren a San Martín y a Moscón, para luchar por la grandeza de la Nación y para derrotar a la peste financiera, a los intereses parasitarios externos e internos, para demostrar el esquema de poder construido por los grupos antidemocráticos, para defender el desarrollo nacional de los intereses monopólicos de las transnacionales, para erradicar definitivamente del cuerpo social las lacras de los militares- financistas o empresarios al servicio de intereses antinacionales, para que nunca más se ponga en duda en la Argentina el derecho a la vida, a la integridad física, a la libre expresión personal o por la prensa, el derecho de reunirse y de asociarse, el derecho a la seguridad personal, etc. y para lograr que las FF.AA. se conviertan en la fuerza armada de la democracia.

 

La contradicción principal sólo se superará, pues, venciendo a los enemigos de la Nación, logrando desmontar su funcionamiento como acumulación de sectores sociales y grupos de poder, instaurando un sistema político auténticamente democrático basado en la soberanía del pueblo y estructurando un modelo económico y cultural argentino asentado en sí mismo en lo fundamental, sin perjuicio de vincularse al mundo en lo accesorio.

 

Detectar con claridad a los enemigos nos maca el límite de nuestras alianzas y la diferenciación de nuestras luchas. Con el enemigo hay que luchar, con los aliados hay que concertar. No podemos concertar con la peste financiera, con la corrupción, con la violación de los derechos humanos, con el poder antidemocrático e ilegítimo, con el seguidísimo internacional. Con todo esto tenemos que terminar.

 

Pero a la vez, debemos conservar nuestras diferencias y concertar entre todos los sectores que componen la Nación. No puede haber más enfrentamientos antagónicos entre fuerzas políticas populares entre sí, ni entre civiles y militares comprometidos en la defensa de la Democracia, ni entre industria y campo, por ejemplo. Todos los conflictos que existe y se presentan en el seno del pueblo deben tratarse racionalmente, con predisposición al acuerdo, sin renunciar a legítimos intereses pero comprendiendo la subordinación de todos a la gran empresa nacional.

 

Por supuesto que estos problemas secundarios no pueden ser negados, como si no existieran. Proceder así sería peligroso porque estaría generando el crecimiento de esos problemas. De lo que se trata es de encararlos racionalmente, con la comprensión de su magnitud y con la necesidad de solucionarlos dentro del campo del pueblo por el sistema democrático.

 

Esa es la gran lección que nos da la patria. Nunca más debemos olvidar la diferencia de jerarquía que existe entre el gran problema nacional y los problemas secundarios.

 

El tratamiento de los problemas secundarios, la dinámica interna del campo popular o de la Nación es muy importante, porque es aquí donde debemos delinear el modelo de economía, de política, de cultura, de funcionamiento social. Aquí es donde debemos acordar las pautas de acumulación y de distribución del ingreso, de desarrollo económico inducido, las metas estratégicas en lo económico, en lo político, en lo cultural, en lo internacional. Aquí es donde se expresa aquella afirmación del comienzo de la gran complejidad de la contradicción fundamental en la Argentina.

 

8- Pasos fundamentales para resolver la contradicción principal.

 

Ahora bien, frente a esta gran complejidad es necesario tener perfectamente en claro ciertos requisitos fundamentales de la acción profundamente transformadora a llevar a cabo por el campo popular, acción transformadora cuya finalidad primordial debe ser afectar o atacar estructuralmente los intereses del sistema oligárquico imperialista del antipueblo y llegar a la destrucción de la oligarquía y el imperialismo como clases sociales actuantes en el país.

 

Una política popular quiere la construcción de un sistema económico cuyo móvil no sea el lucro ni el interés monopolista ni la especulación financiera, sino que éste destinado y motivado por la necesidad de producir los bienes económicos, espirituales, culturales y educativos requeridos por las grandes mayorías del pueblo Argentino.

 

Requiere realizar la Reforma Agraria a efectos de aumentar la producción agrícola y crear un mercado de consumo que permita el desarrollo industrial.

 

Requiere la nacionalización del comercio exterior a efectos de que el beneficio dejado por la producción del país se vuelque nuevamente al sistema económico nacional, favoreciendo el autentico desarrollo económico.

 

Requiere la nacionalización del manejo de divisas y de la banca, para utilizar el crédito como palanca de desarrollo.

 

Requiere la nacionalización del petróleo y todo el proceso desde la explotación hasta su comercialización, a efectos de racionalizar la explotación de acuerdo con las necesidades del proceso de desarrollo industrial.

Requiere con ese mismo fin y afectando similares intereses monopólicos, la ferrosa, etc., así como todos los resortes económicos estratégicos (transportes, comunicaciones, etc.)

 

Requiere así como éstas, toda una serie de medidas totalmente contrapuestas con los intereses oligárquicos e imperialistas, y cuya efectivización importará al triunfo del Pueblo Argentino sobre sus enemigos históricos, coaligados en una espúrea conjunción de fuerzas antipopulares. Aquí anunciamos apenas una síntesis esquemática de nuestras principales banderas de lucha.

 

Es el plano político, sin estado de sitio, debemos recuperar la vigencia irrestricta de la soberanía popular y del poder democrático. Debemos reinstaurar el respeto a los derechos humanos y las libertades públicas en su totalidad. Debemos reconstruir el sistema constitucional integralmente, descentralizando el poder, devolviendo al as provincias sus facultades, jerarquizando el Poder Judicial, prestigiando al Parlamento. Debemos reconvertir al hombre argentino en el pilar sobre el cual se asiente toda la estructura política de la Nación.

 

En el plano económico, debemos delinear un sistema que permita el crecimiento de nuestra economía nacional sin trabas externas sobre la base del autoabastecimiento de los bienes estratégicos (energía, insumos, tecnología, capitales), desmontando totalmente el sistema basado en las finanzas y el lucro parasitario. Debemos incentivar el trabajo productivo, defendiendo la producción nacional de la competencia externa y de los negociados con nuestra producción primaria. Debe retribuirse justamente el trabajo productivo, tanto del asalariado como del productor agropecuario, el artesano y el industrial nacional. El hombre argentino debe ser la base del funcionamiento del sistema económico, que debe estar a su servicio y subvenir a sus necesidades elementales que le garantiza la  Constitución: vivienda, alimentación, salud, vestido, educación, asistencia social, etc.

 

En el plano educativo debemos reconstruir el prestigio de la pública, base formativa para los ciudadanos iguales es derecho que requiere la democracia. Debemos lograr la reasunción por parte del Estado de su responsabilidad en la educación de los argentinos, comprendiendo que sólo la educación pública tiene la obligación y está en condiciones de alcanzar a los niños y jóvenes argentinos los elementos formativos que le garanticen la igualdad de oportunidades. La enseñanza pública debe ser la guía y conducción de la formación de los argentinos y debe ser totalmente gratuita en todos sus niveles.

 

Se debe poner en vigencia nuevamente todos los principios consagrados en la ley 1420, teniendo ordenada y gradualmente a la supresión del aporte del Estado a la enseñanza privada. En la Universidad se deben reimplantar los principios de la Reforma Universitaria de 1918.

 

En el plano de la salud, el Estado debe asegurarla a toda la población (cualquiera sea su condición social, económica, cultural) pues es un derecho social básico. Se bebe instituir una política nacional de educación física y deporte.

 

En e plano cultural, debemos promover el florecimiento de la cultura nacional, derogar y prohibir todo tipo de censura oficial o privada, apoyar los valores autóctonos en todas las artes, fomentar el conocimiento de las técnicas de expresión artísticas para las grandes mayorías y facilitar la llegada de obras y artistas al gran público. Debe apoyarse económicamente a los artistas para fomentar su actividad a la vez promover su difusión. Pero fundamentalmente, debemos comprender que la gran transformación cultural en la Argentina se logrará cuando el pueblo asuma la plena conciencia de su situación de dependencia (de la cual derivan los grandes problemas nacionales) y a través de actitudes concretas se convierta en el protagonista inexcusable en la resolución de los mismos. Para ello es fundamental que el Estado garantice que los medios de comunicación de masas estén al servicio de la democracia y no al servicio del antipueblo.

 

En el plano internacional, debemos recuperar el rol tradicional de la Argentina en América Latina, tendiendo a lograr la unidad del subcontinente en forma progresiva, en los órdenes económicos, político y cultural, así como en la educación de sus pueblos. Debemos tender a presentarnos ante el mundo como un grupo cohesionado y en el futuro como una sola nación con nuestros hermanos de ibero América, sobre la base de nuestros principios tradicionales de no intervención, defensa de autodeterminación de los pueblos, solidaridad con los pueblos del mundo que luchan por su liberación colonial o imperialista e igual jurídica de los Estados.

 

9- Conclusión. Carácter dialéctico de la Contradicción Fundamental.

 

            La contradicción fundamental de la sociedad argentina es, sintetizando, la que enfrenta al antipueblo (oligarquía, imperialismo, burguesía gerencial, etc.) que lucha por mantener su dominación sobre el Pueblo Argentino (trabajadores, clases medias, empresariado nacional no comprometido con el imperialismo) que pugna por su liberación.

 

La resolución de esta contradicción será lograda con el triunfo de las fuerzas populares, la destrucción de la oligarquía y el imperialismo como factores de dominación actuantes en el país y la realización de la Liberación Nacional que rompa los lazos de la dependencia y comience la construcción de un sistema político, económico y cultural independiente, como primer paso hacia la construcción de la sociedad del futuro.

 

En la sociedad del futuro, como en toda sociedad, también habrá alguna contradicción fundamental. Hemos enunciado aquí las generalidades de la contradicción fundamental en la Argentina actual. Pero también debemos ser consientes de que todo proceso social es dinámico y que las características de la contradicción cambian.

 

En la actualidad la contradicción principal tiene características nacionales. Una vez afianzada de la Nación y derrotados definitivamente sus enemigos, la contradicción principal tendrá otras características, otros problemas, otros actores, otra dinámica. Entonces definiremos la realidad nuevamente, detectaremos cuál será la contradicción, analizaremos los sectores sociales que lo motorizan y propondremos su solución.

 

Nuestra guía será la conformación filosófica del radicalismo: el respeto por la dignidad humana, la felicidad del pueblo, el bienestar para todos y la realización de una sociedad justa, libre e igualitaria. Buscaremos la solidaridad y la fraternidad, perseguiremos siempre la meta de la justicia integral y marcharemos tras el ideal de la igualdad de oportunidades para todos los hombres y mujeres.

 

Seguramente la contradicción principal será otra. Pero estudiando la realidad y actuando intensamente en ella podremos ir marcando el camino y recorriéndolo.

 

De nuestra resolución de la actual contradicción fundamental y de nuestro correcto tratamiento de las contradicciones secundarias dependerá que los problemas fundamentales de las próximas etapas históricas argentinas no tengan la gravedad que tiene el presente.

 

J U N T A   C O O R D I N A D O R A   N A C I O N A L

 

Frente Amplio de Jóvenes Radicales Santa Fe JR


NOTA: Este cuaderno es la primera reimpresión de la versión editada en Junio de 1983, sin corrección ni modificación alguna.

viernes, 24 de octubre de 2008

32 años de la muerte de Amaya

Trelew, 18 de Octubre de 2008


Comunicado de Prensa

Frente Radical Amaya


32 Años de la muerte de Amaya, 32 años que iluminan un camino de lucha…


Desde el Frente Radical Amaya, queremos compartir este 19 de Octubre algunas reflexiones y un anuncio, luego de 32 años de la desaparición física de nuestro correligionario Mario Abel Amaya.

A medida que nos encontramos y conversamos con personas que compartieron esfuerzos, utopías, luchas, los que fueron sus alumnos o incluso aquellos que fueron sus adversarios, en síntesis, los que de alguna forma conocieron a Amaya, nos fuimos dando cuenta que el fue una de las pocas personas que cabalmente pensó y actuó en consecuencia durante toda su vida.

El contexto autoritario en el que vivió da cuenta por si solo de su profundo compromiso, pues sus únicas herramientas fueron las leyes, de las que estaba convencido que encarnaban la libertad, por lo que su actitud fue siempre un constante ejercicio de la solidaridad con aquellos que no podían tener representación legal o, mejor dicho, no conseguían quien los representara por miedo a las represalias.

Amaya el que nació en Dolavon, Amaya el comprometido estudiante, Amaya el buen vecino de Trelew, Amaya el buen amigo, Amaya el abogado que no toleraba que existieran los “presos políticos”, Amaya el que luchaba por conseguir la Democracia junto a los propios y los distintos, Amaya el correligionario, Amaya el que sangro por defender principios.

La frase que sintetiza quien fue y que representó para los que lo conocieron es la que nos dijo uno de sus tantos amigos, su correligionario Luis Vallo: “Amaya era un enfermo de la libertad, un radical con todas las letras”. Los documentos partidarios que dejó escritos no tolerando las invitaciones a “negociar” por parte de los usurpadores del gobierno de turno dan cuenta del poder de transformación que tienen las convicciones ideológicas plasmadas en un papel.

El Trelew de Amaya era ese en el que se respetaba a quien era radical, peronista, socialista o comunista por el solo hecho de decir y defender lo que pensaban, pero esa situación no dificultaba que compartieran otros momentos o incluso se entablaran amistades como la que tuvo con Bel entre otros, pues la rectitud ideológica y la causa popular era lo más valorado para los que hacían política y la demostración mas clara de esto está en la movilización y asamblea popular de octubre de 1972 en Trelew.

Hoy, donde cada vez hay más apatía por participar y un gran descreimiento por los que hacemos política, es cuando debemos ver en ejemplos concretos de intervención política y solidaridad como los de Amaya, el camino a recorrer y recuperar como sociedad que cosas deben volver a primar.

Los que cambian sus convicciones por intereses personales, los que creen que el único lenguaje es el poder y no el debate democrático, los que piensan que las políticas de Estado las construyen unos pocos negando así al otro, los que confunden hacer política con prácticas sectarias no pueden ser los nuevos ejemplos.

En función de lo que interpretamos y teniendo en cuenta que entendemos a la libertad como la base para conseguir la igualdad y que estas, solamente se pueden conseguir en Democracia, es que anunciamos la construcción de un espacio de pensamiento y de acción política con el espíritu de recuperar la legitimidad de la política democrática en la gente.

Somos concientes del desafío que tenemos al llevar como grupo el nombre de este luchador de la política, por lo que el 16 Diciembre y en coincidencia con nuestro 1º aniversario, realizaremos la presentación de este espacio que busca dotar de herramientas conceptuales y prácticas a todas las personas que crean necesario e importante pensar y ayudar al otro.

* Gacetilla del Frente Radical Amaya, en Conmemoración de la muerte de MARIO ABEL AMAYA


miércoles, 15 de octubre de 2008

Testamento Político de Alem


TESTAMENTO POLITICO DEL DR. ALEM


(1 DE JULIO DE 1896)


Para publicar.


He terminado mi carrera, he concluído mi misión…Para vivir estéril, inútil y deprimido, es preferible morir. ¡Sí! Que se rompa pero que no se doble.
He luchado de una manera indecible en estos últimos tiempos, pero mis fuerzas -tal vez gastadas ya- , han sido incapaces para detener la montaña…y la montaña me aplastó…!
He dado todo lo que podía dar; todo lo que humanamente se puede exigir a un hombre, y al fin mis fuerzas se han agotado…y para vivir inútil, estéril y deprimido es preferible morir!
Entrego decorosa y dignamente lo que me queda, mi última sangre, el resto de mi vida!
Los sentimientos que me han impulsado, las ideas que han alumbrado mi alma, los móviles, las causas, y los propósitos de mi acción y de mi lucha -en general- , en mi vida, son, creo, perfectamente conocidos. Si me engaño a este respecto será una desgracia que yo no podré ya sentir ni remediar.
Ahí está mi labor y mi acción desde largos años, desde muy joven, desde muy niño, luchando siempre de abajo. No es el orgullo que me dicta estas palabras ni es debilidad en estos momentos lo que me hace tomar esta resolución. Es un convencimiento profundo que se ha apoderado de mi alma en el sentido que lo enuncio en los primeros párrafos, después de haberlo pensado, meditado y reflexionado mucho, en un solemne recogimiento.
Entrego, pues, mi labor y mi memoria al juicio del pueblo, por cuya noble causa he luchado constantemente.
En estos momentos el partido popular se prepara para entrar nuevamente en acción, en bien de la patria.
Esta es mi idea, éste es mi sentimiento, ésta es mi convicción arraigada, sin ofender a nadie; yo mismo he dado el primer impulso, y sin embargo, no puedo continuar. Mis dolencias son gravísimas, necesariamente mortales.
¡Adelante los que quedan!
¡Ah! Cuánto bien ha podido hacer este partido si no hubiesen promediado ciertas causas y ciertos factores…¡No importa! Todavía puede hacerse mucho. Pertenece principalmente a las nuevas generaciones. Ellas le dieron origen y ellas sabrán consumar la obra. ¡Deben consumarla!.
LEANDRO N. ALEM

martes, 14 de octubre de 2008

Pedido de Desafiliación a De la Rua - Marzo 2001

BAHIA BLANCA, 21 de Marzo del 2001.





COMUNICADO DE PRENSA

El 24 de Octubre del 99 el país tomó la decisión por un cambio, un cambio radical, que supiera tomar el reclamo de la gente y lo plasmara en una gestión de gobierno. Por esa razón miles de ciudadanos optaron por la Alianza. Porque ella sintetizaba el ideario y la esperanza de todo un pueblo. Esa Alianza era progresista, que equilibraba la balanza con la otra Alianza, esa unión de fuerzas neoliberales que gobernó la Argentina durante diez años. Esa Alianza Conservadora que tenía como forma de gobierno la corrupción, el despilfarro, y en materia económica significó que miles de compatriotas quedaran desempleados, que muchos de ellos sufrieran hambre, y tantos otros perdieran la fe.

Nos dijeron frases como revolución productiva, salariazo, el peso Argentino será más fuerte que el dólar, y también nos convencieron que la convertibilidad sería para la economía Argentina la ruta mesiánica que nos llevaría a ser un país del “Primer Mundo”.

Lamentablemente todo esto no se materializó, en cambio lo que sí vimos fue la proliferación de los kiosquitos (pertenecientes a aquellos que se acogieron al retiro voluntario, y que culminó en quiebras masivas), personas que perdieron por las malas privatizaciones sus fuentes de trabajo y hoy en día son desocupados estructurales; vimos también como se iban logrando las metas de un siniestro plan que llevo a la destrucción de la escuela pública dando como resultado la baja calidad educativa que hoy padecemos.

Pero llegó un punto en el que la gente dijo basta, y pidió que terminara la fiesta para unos pocos, fiesta a la que estaban invitados personas como el ex presidente Menem, su ex vicepresidente Carlos Ruckauf, pero debemos también recordar que su principal ideólogo y fiel representante es el Dr. Cavallo. Él le abrió la puerta a las grandes multinacionales, para que vinieran al país a explotar nuestros recursos, facilitándole las cosas para eliminar la INDUSTRIA NACIONAL.

La Argentina necesita la unión de todo su pueblo, para luchar contra el antipueblo, el pueblo somos todos (empleados, docentes, estudiantes, jubilados, agropecuarios, pequeños y medianos empresarios), y el antipueblo es la oligarquía terrateniente argentina que siempre quiso dirigir el destino de nuestro país, hoy además se le suman sus socios del exterior.

En otros tiempos ese antipueblo cuando un gobierno no le convenía golpeaba las puertas de los cuarteles, imponiendo sus políticas mediante la muerte, el secuestro y la tortura. Hoy sus mecanismos son otros, quizás no utilizan la violencia y la represión como medio de opresión, pero sus fines son los mismos de aquellos tiempos. La sangre de nuestro pueblo se sigue derramando, a causa de la política de estado llevado hoy por gobiernos constitucionales.

De Menem, lo esperábamos, pero de De la Rua no.

Nosotros, el pueblo argentino, no vamos a aceptar más ajuste para nosotros, y los beneficios para ellos.

Sr. Presidente, Ud. antes de ser electo por el pueblo, fue elegido por la UCR, y pareciera que las banderas que éste centenario partido siempre sostuvo, Ud. las quemó. Si aún le queda algo de conciencia y dignidad le pedimos que no haga más mal a ésta organización y renuncie a su afiliación al Radicalismo. Y en último caso, que las instituciones de nuestro partido tomen la iniciativa, y ellos mismos lo desafilien, porque sino ante el silencio también van a ser cómplices y responsables.

El hambre, la miseria, la marginalidad son moneda corriente incluso desde los comienzos de ésta gestión y jamás hubo una intención de cambio. Nosotros como militantes no podemos claudicar a los principios. Los que estamos en la calle y debemos dar respuesta, somos nosotros la militancia de base. La que no se vende, la que no negocia.






Diego V. Texidó...............Martín I. Bustos

Sec. General.....................Presidente

JR BAHIA BLANCA...........JR BAHIA BLANCA

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AGRADECEMOS SU DIFUSIÓN

martes, 7 de octubre de 2008

Basta de Patotas en el INDEC

RECUPEREMOS AL INDEC...HECHEMOS A LAS PATOTAS DE MORENO!!!!

http://www.ateindec.org.ar/index.php
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http://www.ateindec.org.ar/index.php
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sábado, 4 de octubre de 2008

Discurso Completo Dr. Raúl Alfonsín en el descubrimiento de su busto

Discurso Completo de Raúl Alfonsín


A continuación, el discurso completo del ex presidente con motivo del descubrimiento del busto que recuerda su paso por el cargo de Primer Mandatario entre los años 1983 y 1989:

"De todos los honores y privilegios que la vida me ha dado, y en verdad han sido muchos, por cierto jamás hubiera imaginado acceder a éste que se me concede, el de presenciar la inauguración de un monumento de mi persona. No lo hubiera imaginado, no lo hubiera permitido. Del mismo modo, tal cual rechacé invitaciones anteriores, en la actual circunstancia, desde luego que no interpreto que se realiza un homenaje a mi persona, sino a la democracia que logramos los argentinos. Siempre creí y así lo dije en tantas oportunidades que es la misión de los dirigentes y de los líderes plantear ideas y proyectos evitando la autoreferencialidad y el personalismo; orientar y abrir caminos, generar consensos, convocar al emprendimiento colectivo, sumar inteligencias y voluntades, asumir con responsabilidad la carga de las decisiones. "Sigan a ideas, no sigan a hombres", fue y es siempre mi mensaje a los jóvenes. Los hombres pasan, las ideas quedan y se transforman en antorchas que mantienen viva a la política democrática. En esta galería de presidentes, conviven aquellos que expresaron e interpretaron esa voluntad del pueblo de forjar un destino propio, con aquellos que fueron impuestos o se impusieron por la fuerza, como consecuencia de la frustración de aquellos anhelos. Si los contamos, todavía encontraremos seguramente más presidentes de facto que presidentes elegidos por el pueblo. Esto es lo que notablemente ha cambiado a partir de 1983; no hubo ni habrá aquí más presidentes de facto. Son las certidumbres que debemos evocar y a las que debemos rendir homenaje en estos 25 años que estamos cumpliendo de joven pero incompleta democracia. La democracia que tenemos es nuestra casa común; el hábitat y las normas que nos deben permitir desarrollar nuestras vidas más plenamente como individuos y familias, como sociedad y como pueblo que aspira a ser una nación. Veinticinco años después, nos toca mejorarla, fortalecer sus capacidades transformadoras y dar contenido real a la igualdad de oportunidades asegurando y expandiendo nuestras libertades. Democracia es vigencia de la libertad y los derechos pero también existencia de igualdad de oportunidades y distribución equitativa de la riqueza, los beneficios y las cargas sociales: tenemos libertad pero nos falta la igualdad. Tenemos una democracia real, tangible, pero coja e incompleta y, por lo tanto, insatisfactoria: es una democracia que no ha cumplido aún con algunos de sus principios fundamentales, que no ha construido aún un piso sólido que albergue e incluya a los desamparados y excluidos. Y no ha podido, tampoco aún, a través del tiempo y de distintos gobiernos construir puentes firmes que atraviesen la dramática fractura social provocada por la aplicación e imposición de modelos socioeconómicos insolidarios y políticas regresivas. El 10 de diciembre de 1983, en mi primer mensaje ante el Congreso de la Nación como Presidente convoqué a todos los argentinos a una tarea común para constituir la unión nacional. Para lograrlo era imprescindible luchar por un Estado independiente, que no podía subordinarse a poderes extranjeros, ni a grupos financieros internacionales, ni a los privilegios locales. La propiedad privada cumplía un papel importante en el desarrollo de los pueblos, pero el Estado no podía ser propiedad privada de los sectores económicamente poderosos. Era necesario buscar un consenso fundamental: la democracia aspira a la coexistencia de las diversas clases y sectores sociales, de las diversas ideologías y de diferentes concepciones de vida. Es pluralista, lo que presupone la aceptación de un sistema que deja cierto espacio a cada uno de los factores y hace posible así la renovación de los gobiernos, la renovación de los partidos y la transformación progresiva de la sociedad. "La democracia es previsible, y esa previsibilidad indica la existencia de un orden mucho más profundo que aquel asentado sobre el miedo o el silencio de los ciudadanos. "La previsibilidad de la democracia implica elaboración y diálogo que no excluirá, sin duda, tempestuosos debates y agrios enfrentamientos de coyuntura que nutrirán al estilo republicano triunfante ya en el país". "La democracia no se establece sólo a través del sufragio ni vive solamente en los partidos políticos. Nuestro gobierno no se cansará de ofrecer gestos de reconciliación, indispensables desde el punto de vista ético e ineludibles cuando se trata de mirar hacia delante". Sin la conciencia de la unión nacional, sostuvimos, será imposible la consolidación de la democracia; sin solidaridad, la democracia perderá sus verdaderos contenidos. Esta llama debe prender en el corazón de cada ciudada-no, que debe sentirse llamado antes a los actos de amor que al ejercicio de los resentimientos. Sabíamos que la tarea exigiría tiempo, esfuerzos, sacrificios, claridad de ideas y una gran energía encauzada por un preciso sentido de la prudencia y el equilibrio, pero teníamos una ventaja: la experiencia nos había enseñado que, cada vez que perdimos la democracia, la inmensa mayoría de los argentinos terminó perjudicándose. También habíamos aprendido que los que estimulan la impaciencia para proponer la intolerancia y la violencia como remedios terminan favoreciendo los intereses del privilegio. Aprendimos que cuando el pueblo no decide sobre el gobierno, la nación y el pueblo quedan desguarnecidos frente a los intereses de adentro y de afuera. Habíamos aprendido que existían fuerzas poderosas que no querían la democracia en la Argentina. Sabíamos que la reivindicación del gobierno del pueblo, de los derechos del pueblo para elegir y controlar el gobierno de acuerdo con los principios de la Constitución, planteaba una lucha por el poder en la que no podíamos ni debíamos bajar los brazos, una lucha que teníamos que librar y en la que teníamos que triunfar. En este planteo puede destacarse también el lugar central que tiene la cuestión de la transformación de nuestra cultura política; aquello que suele llamarse la "dimensión subjetiva" de la democracia. Y sabemos que el esfuerzo por crear bases estables y predisposiciones arraigadas para la convivencia democrática pasa necesariamente por superar las deformaciones asentadas en la mentalidad colectiva de nuestro país como herencia de un pasado signado por la frustración y el autoritarismo. En efecto: la intolerancia, la violencia, el maniqueísmo, la compartimentación de la sociedad, la concepción del orden como imposición y del conflicto como perturbación antinatural del orden, la indisponibilidad para el diálogo, la negociación, el acuerdo o el compromiso, han sido maneras de ser y de pensar que echaron raíces a lo largo de generaciones en nuestra historia. Y que por cierto, constituyen todavía hoy una de las principales rémoras y déficit con las que carga nuestra democracia. Está convicción viene acompañada de una invitación y un deseo esperanzado. Propongo que todos lo intentemos, con la cabeza y el corazón en el presente y la mirada hacia el futuro. Porque los argentinos hemos vivido demasiado tiempo discutiendo para atrás. En política esto tuvo una expresión trágica durante décadas: la única forma que tenía la oposición para llegar al gobierno, era que le fuera mal al de turno, sin advertir que al dificultar la gestión a quien se derrotaba era a la Nación. Hoy todavía hay rastros de ese canibalismo político que ha teñido la práctica política. La política implica diferencias, existencia de adversarios políticos, esto es totalmente cierto. Pero la política no es solamente conflicto, también es construcción. Y la democracia necesita más especialistas en el arte de la asociación política. Los partidos políticos son excelentes mediadores entre la sociedad, los intereses sectoriales y el Estado y desde esa perspectiva hemos señalado que lo que más nos preocupa es el debilitamiento de los partidos políticos y la dificultad para construir un sistema de partidos moderno que permita sostener consensos básicos. No será posible resistir la cantidad de presiones que estamos sufriendo y sufriremos, si no hay una generalizada voluntad nacional al servicio de lo que debieran ser las más importantes políticas de Estado expresada en la existencia de partidos políticos claros y distintos, renovados y fuertes, representativos de las corrientes de opinión que se expresan en nuestra sociedad. Y a propósito de bustos, estatuas e íconos, y del sentido que le damos a estas evocaciones del pasado, siempre recuerdo la historia de "La Estatua de Sal", aquel pasaje de la Biblia en la que un ángel le advierte a Lot: "ðSálvate! ðNo mires hacia atrás ni te detengas! ðEn ello te va la vida!." Su mujer quiere ver el exterminio de Sodoma. Mira hacia atrás y queda convertida en una estatua de sal. Sin embargo, hay también otro riesgo. Están aquellos que no miran hacia atrás pero tampoco lo hacen hacia ningún lado. Los que ni siquiera tienen pensamiento propio. Erich Fromm, en su libro "¿Podrá sobrevivir el hombre?", lo define como el pensar inauténtico, de autómata, de aquel que cree que algo es verdad no porque haya llegado a esa convicción por el propio pensar, basado en observaciones o experiencias, sino porque se lo han sido "sugerido", porque le ha sido propuesto "...por fuentes que llevan consigo el peso de las autoridad, en una u otra forma.", modas y olas pasajeras, distintas formas de "pensamiento único". Otro gran pensador que hemos seguido, Norberto Bobbio, escribió en su libro De Senectute: "somos también lo que elegimos recordar". Toda mi actividad política buscó fortalecer la autonomía de las instituciones democráticas y fortalecer le gobierno de la ley, para que la ley y el Estado de Derecho estuvieran separados de cualquier personalismo. Nuestro país tuvo un talón de Aquiles: no podíamos garantizar la alternancia democrática del gobierno. El objetivo de toda mi vida ha sido que los hombres y mujeres que habitamos este suelo podamos vivir, amar, trabajar y morir en democracia. Para ello era y es necesario que además de instituciones democráticas haya sujetos democráticos, porque sólo así pueden sobrevivir a sus gobernantes. Y lo bueno de las instituciones democráticas es que no necesitan efigies que las presidan, ni estatuas que les den su investidura. Pero si en algún rincón de sus edificios públicos es posible evocar a aquellos hombres y mujeres que las han presidido o que contribuyeron a defenderlas y ponerlas en movimiento al servicio de la sociedad, bienvenido sea".

viernes, 3 de octubre de 2008

Gacetillas de Prensa H.C.N. en Mina Clavero (03/10/08)

03-10-2008 | Gacetillas de Prensa

"QUE MOYANO NO ESQUIVE PARITARIAS Y EL GOBIERNO BLANQUEE LA INFLACIÓN"

Convención nacional UCR en Mina Clavero

“Suponemos que la CGT no va esquivar el debate de partidarias para cubrir la falsedad de la inflación del gobierno”, aseguró el titular de la UCR, Gerardo Morales, desde la cordobeza Mina Clavero donde desde esta tarde se celebra la Convención Nacional del Radicalismo.

Morales agregó que “esperamos que Hugo Moyano no canjee las negociaciones de los gremios porque sino terminará siendo funcional a la ficción del kirchnerismo que miente con la inflación”. Recalcó: “cuando no hay datos confiables no hay parámetros para debatir en paritarias”.

“No se puede anular la realidad, la única verdad es la realidad, los trabajadores tienen una gran perfección de que los precios suben y los sueldos cada vez alcanzan para menos. El gobierno en lugar de evitarlo debe blanquear la inflación y hacerse cargo del desastre en que está el INDEC”, señaló el presidente del Comité Nacional quien informó que la reunión del máximo órgano del Radicalismo que sesiona desde las 15 recibirá a la Mesa del Enlace para “ratificarles el compromiso de nuestro partido con la lucha del campo”. También el titular del Partido Socialista, Rubén Giustiniani, será recibido por los convencionales.

Además Morales presentará las conclusiones de los seminarios sobre política agropecuaria desarrollados el último semestre en diferentes puntos del país y los proyectos de ley sobre el diseño de políticas de mediano y largo plazo; carnes; leche; cambios en la ONCCA para evitar la discrecionalidad y economías regionales.

En el auditorio municipal de Mina Clavero, Milac Navira, los más de 350 delegados junto los bloques parlamentarios del Congreso de la Nación y las autoridades del Comité Nacional, comenzarán las deliberaciones eligiendo, en primer término, la nueva conducción de la Convención Nacional, para luego debatir en base a la situación del país la estrategia para llegar a las elecciones del año próximo.

Mina Clavero, 3 de octubre de 2008.-